La forma profesional de analizar tu casa para saber qué cambiar, qué mantener y qué potenciar
Enfrentarse a una reforma integral de vivienda suele ser un proceso cargado de ilusión, pero también de incertidumbre. La mayoría de los propietarios comienzan eligiendo acabados, colores de pintura o el diseño de la cocina. Sin embargo, el error más común es empezar por la estética sin haber resuelto la funcionalidad. Para garantizar el éxito de la inversión, es fundamental adoptar una nueva perspectiva: pensar como un arquitecto antes de derribar el primer tabique.
Analizar tu casa con «ojos técnicos» no significa renunciar a tus gustos personales, sino entender la «anatomía» del inmueble. Se trata de leer el espacio, la luz y la estructura para tomar decisiones que no solo embellezcan la vivienda, sino que multipliquen su valor de mercado y su confort habitacional. A continuación, desglosamos cómo realizar este diagnóstico arquitectónico paso a paso.
1. El diagnóstico inicial: Escuchar lo que la casa pide
Antes de dibujar planos o pedir presupuestos, el primer paso de una planificación de reforma profesional es la observación crítica. Un arquitecto no ve habitaciones vacías; ve volúmenes, recorridos y luz. Debes preguntarte: ¿Cómo me muevo por la casa? ¿Dónde paso la mayor parte del tiempo? ¿Qué zonas están infrautilizadas?
A menudo, nos encontramos con viviendas antiguas compartimentadas en exceso, donde los metros cuadrados útiles se pierden en pasillos oscuros. Analizar la distribución actual te permitirá identificar los «cuellos de botella» del hogar. Por ejemplo, si tienes una habitación orientada al sur que solo usas como trastero, estás desperdiciando el mejor recurso energético de tu casa. Mover el salón o la cocina hacia esa luz no es un capricho, es una estrategia de eficiencia y bienestar.
Consejo técnico de Grup Innova: «Una reforma exitosa no se mide por la calidad de los azulejos, sino por lo que no se ve: unas instalaciones saneadas y una distribución que aproveche cada rayo de luz natural. Ignorar el ‘esqueleto’ de la casa por centrarse en la ‘piel’ es el camino más rápido hacia los sobrecostes futuros.»
2. Qué mantener: El valor de lo existente
Existe una tendencia errónea a pensar que reformar implica demolerlo todo. Sin embargo, la sostenibilidad y la economía de obra dictan lo contrario. Saber qué elementos arquitectónicos conservar puede aportar carácter y distinción a la vivienda, además de ahorrar una parte significativa del presupuesto.
Elementos como suelos hidráulicos originales, molduras de escayola en techos altos, vigas de madera vista o carpinterías de madera maciza en buen estado son tesoros que, una vez restaurados, revalorizan la propiedad. Por otro lado, mantener la ubicación de las zonas húmedas (baños y cocina) cerca de las bajantes generales es una decisión inteligente. Desplazar un inodoro cinco metros es técnicamente viable, pero conlleva elevar el suelo o instalar bombas de trituración, lo que complica el mantenimiento a largo plazo. Por tanto, salvo que sea imprescindible para la nueva distribución, respetar la lógica de las instalaciones originales suele ser la opción más sensata.
3. Qué cambiar: Cirugía para tu vivienda
Una vez identificado lo que tiene valor, llega el momento de determinar qué es imprescindible modificar. Aquí es donde la visión espacial juega un papel crucial. El objetivo principal suele ser la fluidez. Las viviendas construidas hace 30 o 40 años priorizaban el número de estancias sobre su tamaño; hoy, la tendencia y la necesidad demandan espacios abiertos y polivalentes.
Si detectas tabiques que no son muros de carga y que segregan innecesariamente la luz, esos son los primeros candidatos a desaparecer. Un caso práctico muy habitual es la unión de la cocina con el salón-comedor. No se trata solo de una moda, sino de una solución arquitectónica para ganar amplitud visual y fomentar la convivencia. Asimismo, es imperativo cambiar todo aquello que esté obsoleto técnicamente: instalaciones eléctricas antiguas, tuberías de plomo o hierro, y ventanas con mal aislamiento térmico. Invertir en la envolvente y las «tripas» de la casa es la única forma de garantizar que la reforma perdure en el tiempo.
4. Qué potenciar: Multiplicar las virtudes
Finalmente, el análisis arquitectónico busca elevar las virtudes latentes del inmueble. Cada casa tiene un punto fuerte, aunque a veces esté oculto. Puede ser una vista despejada, una terraza desaprovechada o una altura de techos inusual. Tu misión es convertir ese rasgo en el protagonista del proyecto.
Potenciar la iluminación natural suele ser la intervención más agradecida. Esto puede lograrse ampliando huecos de fachada (si la normativa lo permite), instalando cerramientos de vidrio tipo industrial para separar estancias sin bloquear la luz, o utilizando colores claros que funcionen como reflectores. Del mismo modo, se debe potenciar el almacenamiento. Un arquitecto siempre busca «limpiar» el espacio visualmente, y para ello, el diseño de mobiliario a medida integrado en la arquitectura (armarios que parecen paredes) es una herramienta clave para mantener el orden y la armonía visual.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo puedo saber si una pared es un tabique o un muro de carga antes de reformar? Esta es una duda crítica. Generalmente, los tabiques tienen un grosor de unos 10 cm y suenan «huecos» al golpearlos, mientras que los muros de carga son más gruesos (más de 15-20 cm) y soportan la estructura del edificio. No obstante, nunca debes derribar nada sin la confirmación de un técnico cualificado. Modificar un muro de carga sin proyecto ni refuerzo estructural pone en peligro la estabilidad de todo el edificio.
¿Es rentable contratar a un arquitecto para una reforma de vivienda? Absolutamente. Aunque se perciba como un gasto extra, la figura del arquitecto suele ahorrar dinero al cliente. Su función es optimizar el presupuesto, evitar errores de ejecución costosos (como tener que deshacer una obra mal hecha) y garantizar que la distribución cumpla con la normativa de habitabilidad. Además, una vivienda reformada con criterio profesional se revaloriza mucho más en el mercado inmobiliario que una reforma «cosmética».
¿Te gustaría que analicemos el potencial oculto de tu vivienda? En Grup Innova no solo ejecutamos obras; interpretamos espacios. . Cuéntanos tu idea y te ayudaremos a pensar el proyecto antes de poner el primer ladrillo.
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