Cocina americana o cerrada: Ventajas de abrir la cocina al salón y cómo evitar los olores
La forma en que vivimos nuestros hogares ha cambiado radicalmente en la última década. La cocina ha dejado de ser un espacio residual, destinado únicamente al servicio y oculto tras una puerta, para convertirse en el verdadero corazón de la vivienda. En zonas residenciales como Gavà Mar o en las reformas integrales que realizamos en Barcelona, la tendencia es clara: derribar tabiques para ganar luz y conexión familiar.
Sin embargo, antes de tomar la maza y empezar a demoler, es fundamental analizar a fondo la cocina abierta al salón, sus ventajas e inconvenientes. No se trata solo de estética; se trata de adaptar el espacio a tu estilo de vida real. La principal ventaja es innegable: la ganancia de amplitud visual y la luz natural que fluye desde el salón hasta la zona de trabajo, algo muy cotizado en los apartamentos de la ciudad condal. Además, fomenta la sociabilidad; quien cocina ya no está aislado, sino que participa de la conversación con la familia o los invitados.
Por otro lado, los detractores suelen señalar el ruido y los olores como los grandes inconvenientes. No obstante, la tecnología actual en electrodomésticos silenciosos y sistemas de extracción ha minimizado estos problemas casi por completo, haciendo que la balanza se incline cada vez más hacia el concepto abierto («open concept»).
La Isla: El elemento protagonista y sus dimensiones clave
Si el espacio lo permite, la isla de cocina se convierte en el eje sobre el que orbita toda la vida doméstica. No solo sirve como superficie de trabajo extra o zona de desayuno, sino que actúa como una barrera física sutil que zonifica el espacio sin cerrarlo. Pero para que sea funcional, el diseño debe ser milimétrico.
Aquí es donde entra en juego una de las dudas más técnicas: la isla cocina y sus medidas. Para que el flujo de trabajo sea cómodo y no entorpezca el paso, recomendamos dejar una distancia mínima de 90 cm alrededor de la isla, siendo 120 cm lo ideal si queremos que dos personas trabajen simultáneamente sin chocarse. En cuanto a la altura, lo estándar son 90 cm, aunque si vas a incluir una barra para taburetes, podemos jugar con dobles alturas para diferenciar la zona de corte de la zona de «snack».
Nota de experto de Grup Innova:
«En proyectos de concepto abierto, el error número uno es escatimar en la extracción. Si vas a abrir la cocina al salón, la campana extractora no es negociable: debe ser potente y silenciosa. Hoy en día instalamos muchas campanas integradas en la propia placa de inducción o extractores de techo empotrados que son invisibles a la vista pero tremendamente eficaces contra los olores.»
Soluciones ingeniosas para espacios reducidos
Existe la falsa creencia de que las cocinas americanas son exclusivas de grandes casas unifamiliares. Nada más lejos de la realidad. De hecho, las reformas de cocinas pequeñas son las que más se benefician de esta distribución. Imaginemos un piso estándar en el Eixample o un apartamento en la costa; al eliminar el tabique que separa una cocina estrecha y alargada del comedor, ganamos automáticamente metros útiles y eliminamos esa sensación de «tubo».
En estos casos, si no cabe una isla completa, solemos optar por penínsulas o cerramientos de cristal de estilo industrial. Estos últimos son una solución híbrida fantástica: permiten el paso de la luz y la conexión visual, pero mantienen los ruidos y olores a raya cuando es necesario. Es una forma de modernizar la vivienda y revalorizarla de cara a una futura venta o alquiler, ofreciendo un diseño actual que maximiza cada centímetro cuadrado.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cómo puedo evitar que los olores de la cocina inunden el sofá y las cortinas?
La clave reside en dos factores: una campana extractora con la potencia adecuada a los metros cúbicos de la estancia (calculada profesionalmente) y la ventilación cruzada. Además, recomendamos utilizar textiles lavables o tratamientos repelentes en la zona de salón más próxima a la cocina si el uso de los fogones es muy intensivo.
¿Es necesario cambiar todo el suelo para unificar la cocina con el salón?
No necesariamente, aunque es la opción más estética para crear continuidad y amplitud. Si prefieres no levantar todo el pavimento del salón, podemos crear una «alfombra» de baldosas hidráulicas o porcelánico en la zona de la cocina que dialogue bien con el parquet del comedor. Esta transición, si se diseña bien, añade mucho carácter y protege la zona de aguas de manchas y golpes.
¿Quieres rediseñar el corazón de tu casa?
Cada vivienda en Barcelona y Gavà tiene una luz y una estructura únicas. Si estás valorando abrir tu cocina pero te preocupan las medidas o la distribución, puedo preparar una propuesta de distribución para que visualices el potencial de tu espacio antes de empezar. ¿Hablamos?
👉 Contáctanos aquí

